lunes, 23 de mayo de 2016

Diablos danzantes de Yare. Anna

Explicación:
Cada jueves de Corpus Christi (después del Jueves Santo) los Diablos Danzantes, visten trajes coloridos (usualmente de rojo), capas y máscaras, además de adornos como cruces, escapularios, rosarios y otros amuletos.
Los Diablos danzan al son del repique de la caja -un tambor típico- y se desplazan por las calles del pueblo, simulando espantar a los lugareños, para luego arrodillarse frente a la iglesia, permaneciendo postrados en señal de respeto al Santísimo, mientras el sacerdote los bendice.
La música y el baile continúan, mientras los Diablos, quienes pagan una promesa religiosa al convertirse en demonios de rojas vestiduras y coloridas máscaras, visitan las casas de algunos diablos difuntos.
Finalmente, la celebración culmina al final de la tarde con el sonar de las campanas de la iglesia, dispersándose hasta el próximo año, cuando volverán a representar este rito, en el que “el bien debe prevalecer sobre el mal”.
Ubicación:
Es una manifestación popular religiosa con más de 300 años de tradición, arraigada en varios estados del país como Aragua, Vargas, Guárico, Cojedes, Carabobo, pero en el Estado Miranda reciben el nombre de Diablos de Yare. Es una mezcla de las culturas indígena, negra y española.
Tipo de Patrimonio:
Declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad el 6 de diciembre de 2012 en París, después de 10 años de evaluación y documentación ante la UNESCO, hecha a través del Instituto de Patrimonio Cultural de Caracas.
Importancia:
Su importancia se encuentra en la devoción mostrada por sus participantes a cumplir las promesas, las cuales normalmente son por asuntos de salud (largas y raras enfermedades, difíciles de curar o accidentes que pusieron en riesgo sus vidas).
V.A:
Participación de la mujer en la Diablada:

La mujer oye la misa como lo hacen los Diablos, además va a todos los sitios con ellos, se encarga de darles agua, comida, cuidar a los niños y no bailan por las calles con máscaras sino en una casa donde piden prestada una máscara y bailan al frente del altar por una promesa. Todas las promeseras visten faldas rojas y cotas blancas. En la cabeza llevan un pañuelo rojo o blanco. La Capataz es la máxima autoridad en cuanto a las mujeres, viste totalmente de rojo y sin máscara, también se paran a los lados del camino donde los diablos recorren con agua y comida.

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